Esta experiencia inicia muy temprano en San José, cuando emprendemos el camino hacia uno de los lugares más singulares y menos conocidos de Costa Rica: el Refugio Nacional de Vida Silvestre Mixto Caño Negro, ubicado en la Zona Norte, en la provincia de Alajuela. La jornada será larga, pero cada kilómetro nos permitirá descubrir cómo cambia el paisaje costarricense desde las montañas del Valle Central hasta las extensas llanuras y humedales del norte.
Salimos de San José tomando la carretera hacia las montañas. El paisaje se transforma: aparecen cafetales, potreros, pequeños poblados y bosques que cubren las laderas. Desde las partes altas podemos apreciar cómo las montañas forman una enorme barrera natural que separa el Valle Central de las llanuras del norte.
Conforme avanzamos, el descenso es cada vez más evidente. La topografía se suaviza y entramos en una región donde predominan las grandes extensiones agrícolas y ganaderas. Es el momento de observar desde la carretera algunos de los cultivos que caracterizan la Zona Norte de Costa Rica: piña, yuca, plátano, caña de azúcar y otros productos agrícolas, además de extensas áreas dedicadas a la ganadería. Esta combinación de agricultura, ganadería y bosque constituye una parte fundamental del paisaje económico y cultural de la región. Desayunaremos de camino.
El camino continúa hacia Los Chiles, una de las principales poblaciones del norte del país. Estamos ya en la gran Llanura de los Guatusos, cuyo nombre está relacionado con los pueblos indígenas Maleku que han habitado históricamente esta región. El paisaje es completamente diferente al que dejamos atrás: grandes horizontes, terrenos planos, ríos, canales, pastizales y zonas inundables. El Refugio Nacional de Vida Silvestre Mixto Caño Negro fue creado en 1991 y protege cerca de 10.000 hectáreas. Su importancia ecológica es extraordinaria: está formado por una combinación de bosques, pantanos, lagunas, yolillales y sistemas acuáticos que proporcionan alimento y refugio a una enorme diversidad de especies. Además, Caño Negro forma parte de los humedales reconocidos internacionalmente por la Convención Ramsar.
Después de una breve preparación, abordaremos nuestro bote para realizar un recorrido por los humedales. Esta es posiblemente la mejor manera de conocer Caño Negro, porque muchos de sus atractivos se encuentran precisamente sobre el agua. Los senderos del refugio son, en buena medida, senderos acuáticos, y los boteros locales conocen los canales, lagunas y sectores donde es más probable encontrar fauna.
Durante el recorrido visitaremos algunas de las lagunas y lagunetas, navegando lentamente entre vegetación acuática, bosques inundados, yolillales y antiguos canales. Uno de los grandes atractivos es la Laguna de Caño Negro, alimentada principalmente por el río Frío y considerada la laguna más extensa del norte de Costa Rica. Su paisaje cambia considerablemente entre la época lluviosa y la seca, cuando los cuerpos de agua pueden reducirse y concentrar una gran cantidad de aves.
También podremos conocer los muelles públicos o estatales utilizados para acceder al sistema de humedales y observar de cerca la relación que existe entre la comunidad y este extraordinario ecosistema y aqui la fauna es otro de los grandes protagonistas. Con atención y paciencia podremos observar caimanes, iguanas, basiliscos, tortugas, monos, perezosos y diferentes especies de peces. Pero son las aves las que convierten a Caño Negro en un destino extraordinario para los amantes de la naturaleza. Garzas, jacanas, martines pescadores, cormoranes, gavilanes, cigüeñas y numerosas aves acuáticas pueden aparecer durante la navegación. El humedal también recibe aves migratorias, que utilizan sus aguas y pantanos como lugares de descanso y alimentación.
Uno de los momentos especiales será nuestra visita a la torre de observación, que alcanza aproximadamente 18 metros de altura. Desde allí tendremos una perspectiva completamente diferente del humedal: podremos contemplar las lagunas, los bosques y la inmensa llanura que se extiende hacia el norte. En un día despejado, incluso es posible identificar algunos de los volcanes de las cordilleras cercanas, entre ellos Miravalles, Tenorio y Arenal, además de otros volcanes de Guanacaste.
Después de la navegación y de la observación de fauna, tendremos tiempo para disfrutar de un almuerzo en la zona, donde podremos conocer parte de la gastronomía local y compartir con quienes viven y trabajan alrededor del humedal. En Caño Negro, el turismo representa también una oportunidad para fortalecer la economía de las comunidades que dependen de actividades como la agricultura, la ganadería, la pesca y los servicios turísticos.
Después del almuerzo iniciamos nuestro regreso. Dejamos atrás las lagunas y los canales y emprendemos nuevamente el camino hacia Los Chiles. Poco a poco las llanuras quedan atrás y comenzamos nuevamente el ascenso hacia las montañas.
Al caer la tarde, mientras regresamos hacia San José, tendremos la oportunidad de recordar las imágenes de un día extraordinario: las montañas del Valle Central, las plantaciones de la Zona Norte, las enormes llanuras, las lagunas, los bosques inundados, las aves, los caimanes y la navegación entre los humedales. Llegaremos a San José al anochecer, después de una jornada completa que nos habrá permitido atravesar prácticamente todo un gradiente geográfico: desde las montañas hasta las tierras bajas del norte.
CR₡ 58.000°° P/Persona








Los Chiles
CR₡ 56.000°° 2° Persona
CR₡ 54.000°° 3 +


el verdadero
Caño Negro








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